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jueves, 30 de septiembre de 2021

Cómo pelar almendras fácilmente

 


No es que sea un invento del otro mundo, pero aquí os dejo cómo pelar las almendras de una manera fácil en pocos minutos. Es más fácil todavía comprarlas ya peladas, pero oye, cuando las necesitas, no siempre tienes cerca dónde comprarlas y tampoco las encuentras en todos los supermercados.


Esta técnica se conoce como escaldado y verás, si no la conocías ya, que es muy sencilla y se puede utilizar para otros ingredientes, como por ejemplo para pelar tomates para conservas.


RECETA DE CÓMO PELAR ALMENDRAS FÁCILMENTE

"Aprende a escaldar y pelar las almendras en pocos minutos, verás que sencillo es!"

Trucos, consejo (Española) Método: Escaldar

Prep:4 mins Cocción:1 mins Total:5 mins

Ingredientes para hacer Cómo pelar almendras fácilmente

  • 200 gr. de almendras (o las que necesites)

  • Agua

Cómo hacer Cómo pelar almendras fácilmente

  1. Coloca las almendras en un colador y reserva.

  2. Pon el agua a hervir en una olla. Cuando haya empezado a hervir, retira del fuego y escalda las almendras sumergiendo el colador con las almendras unos segundos (unos 30 segundos + o - )

  3. Escurre las almendras y retírales la piel presionando ligeramente, si cuesta vuélvelas a meter en el agua unos segundos más. Úsalas para lo que quieras!



  4. laalacenademo

miércoles, 11 de agosto de 2021

Receta fácil para hacer cebolla caramelizada

 


La cebolla es una hortaliza que utilizamos de mil y una formas a la hora de cocinar. Ya sea en crudo en ensaladas y vinagretas, frita y crujiente para dar un toque a nuestros platos o pochada en sofritos y guisos, siempre está presente en nuestra mesa. Hoy vamos a aprender una receta fácil para hacer cebolla caramelizada sin eternizarnos en la cocina. 

Para caramelizar la cebolla, buscamos provocar las reacciones de Maillard que surgen cuando los azúcares que contiene la cebolla se van transformando en caramelo como consecuencia del calor. Para ello es necesario cocinar la cebolla a fuego muy lento y con un poco más de aceite de lo habitual, para evitar que se tueste antes de tiempo y esa tarea suele llevar entre una hora y hora y media a fuego muy lento. Pero hay un estupendo truco para conseguir acelerar este proceso. 

Ingredientes 

Para x personas 

  1. Cortar cebolla en juliana 1 kg 
  2. Aceite de oliva virgen extra 10 ml 
  3. Bicarbonato sódico cucharadita 1 

Cómo hacer cebolla caramelizada o confitada fácilmente 

Dificultad: Media 

  • Tiempo total 55 m 
  • Elaboración 10 m 
  • Cocción 45 m 
Lo primero elegimos cómo queremos que quede la cebolla caramelizada. Yo suelo preferir que esté en hebras largas por lo que para conseguir ese efecto corto las cebollas en juliana, pero si preferís que quede tipo mermelada, en ese caso debéis cortar las cebollas en brunoise. Como vamos a picar un kilo de cebollas, recordad los trucos para no llorar con esa operación. 

Ponemos una sartén amplia con aceite de oliva y echamos toda la cebolla, añadiendo un puñadito de sal y removemos bien para que todas las hebras se impregnen ligeramente con aceite. Con el fuego al mínimo, la cebolla tardará aproximadamente 5 minutos en empezar a pocharse. 

Para acelerar el proceso y conseguir caramelizar la cebolla en una media hora aproximadamente, añadimos una cucharadita de postre de bicarbonato espolvoreándola sobre la cebolla. Con el bicarbonato se consigue que los azúcares naturales de la cebolla y parte de su agua salgan antes. Tras un par de minutos, la cebolla está de un color amarillento y parece nadar en líquido. 

Seguimos reduciendo la cebolla lentamente, removiendo de vez en cuando hasta que la cebolla se va oscureciendo al transformarse sus azúcares en caramelo y mientras el agua se va evaporando. Al cabo de 30 minutos la cebolla está perfectamente caramelizada y lista para su uso. Eso sí, el kilo de cebollas ha reducido tanto de tamaño que apenas rellenaremos medio tarro de mermelada.


¿Cómo intensificar la caramelización? 

Aunque yo prefiero utilizar la cebolla caramelizada en sus propios azúcares, se puede rematar el proceso dando un mayor toque dulce y un color más intenso añadiendo los ingredientes opcionales cuando ya se ha caramelizado la cebolla, tras los 30 minutos. 

En ese caso, añadimos dos cucharadas de azúcar (blanco o moreno) y removemos durante dos o tres minutos más hasta que el azúcar ha desaparecido transformándose en más caramelo y oscureciendo la cebolla. También se puede añadir un chorrito de aceto (vinagre) de Módena o su reducción, consiguiendo interesantes notas ácidas que contrastan con la cebolla caramelizada.
directoalpaladar

jueves, 5 de agosto de 2021

Los mejores trucos para cortar cebolla sin llorar


Trucos y consejos para cortar cebolla sin llorar

Picor de ojos, irritación, lagrimeo… ¿Te suena? Picar cebollas es una de las tareas más ingratas de la cocina, incluso para los que nos encanta estar siempre entre fogones. Para evitar estas molestas sensaciones, aquí tienes unos cuantos trucos para cortar cebolla sin llorar. ¡Se acabó el sufrir!

¿Por qué lloramos al cortar cebolla?

La responsable de causar tantas molestias es una enzima denominada alinasa. Esta se libera al cortar la cebolla y, al entrar en contacto con el aire, da lugar al propanotial, una molécula volátil derivada del azufre que daña el tejido conjuntivo y resulta muy irritante.

El lagrimeo característico que se produce al cortar cebollas no es más que una reacción natural del ojo, que intenta diluir y contrarrestar el efecto de este agente irritante. Gracias a unos cuantos consejos para no llorar cortando cebolla vamos a reducir la liberación de estos compuestos nocivos, o bien, intentaremos minimizar las molestias que nos ocasionan.

¿Cómo cortar o picar cebolla sin llorar?

Aunque no todas las personas presentan la misma sensibilidad hacia estas sustancias, lo cierto es que, en mayor o menor medida, cortar cebollas no es un gesto agradable para nadie. Por eso vamos a ver los mejores trucos para no llorar cortando cebolla.

1- Utiliza un cuchillo bien afilado y del tamaño adecuado

En cocina es siempre recomendable contar con buenos utensilios, pero esta premisa cobra más sentido aún si se trata de cortar cebolla. Ten en cuenta lo siguiente:

  • Utiliza un cuchillo bien afilado. Si utilizas un cuchillo con poco filo, estarás machacando la cebolla en cada corte y permitiendo que el gas nocivo se libere en mayor cantidad. Un corte limpio y un gesto preciso minimiza ese efecto. Para afilar el cuchillo antes de ponerte manos a la obra puedes usar una chaira, ese instrumento alargado que suele venir acompañando a los juegos de cuchillos.
  • Elige un cuchillo del tamaño adecuado. Tan importante como cuidar el filo es realizar cada corte con el cuchillo adecuado. Para cortar cebolla utiliza un cuchillo grande, que te permita moverte con agilidad. Si usas uno demasiado pequeño solo conseguirás maltratar el producto y aumentar la sensación de picor y lagrimeo. Es significativo que la acción de cortar cebollas haya servido para bautizar al cuchillo cebollero, el indicado para esta tarea. Por algo será.
  • El cuchillo siempre será de hoja lisa; nunca de sierra.
  • Asegúrate también de que utilizas una tabla de cortar que sea estable y amplia. Así trabajarás de manera más cómoda y segura.

2- Trabaja con rapidez

Cuanto menos tiempo tardes en realizar el corte, menos tiempo le das a la cebolla para que libere esas sustancias indeseables. Para ello es primordial seguir el consejo anterior. Además, según vayas practicando los diferentes tipos de corte adquirirás agilidad y soltura.

3- Lava la cebolla con agua

Un buen truco es lavar la cebolla bajo el grifo. De esta manera arrastramos parte de las sustancias nocivas que esta hortaliza contiene. Para que este truco sea efectivo lo haremos con la cebolla ya pelada y cortada por la mitad o en cuartos.

También puedes remojar el cuchillo y tus propias manos varias veces durante el proceso, especialmente si vamos a realizar cortes finos que requieren cierto tiempo, como el brunoise o la juliana. Eso sí, sécate bien las manos para que no resbale el cuchillo y puedas seguir trabajando de manera segura.

4- Mete la cebolla en el congelador

Si cortamos la cebolla cuando está bien fría, conseguimos ralentizar la liberación de sustancias irritantes. Aunque lo más recomendable es conservar las cebollas a fuera de la nevera, podemos introducirlas en el refrigerador una hora antes de utilizarlas para que estén frías. Si no te has acordado a tiempo, también vale con introducirlas en el congelador unos 10 o 15 minutos antes de cortarlas.

Igualmente resulta efectivo meter en la nevera el propio cuchillo que vamos a utilizar para que esté frío también.

5- Corta las cebollas a cierta distancia y cerca de una corriente de aire

Cuando cortes cebollas intenta estirar los brazos y retirar la cara de la tabla de corte lo más posible. Siempre conservando una posición cómoda que nos permita realizar el corte con seguridad, por supuesto. También resulta útil realizar esta operación cerca de una ventana abierta que genere cierta corriente de aire. Esta arrastrará parte del gas irritante y nos hará más cómoda esta tarea.

Si eres de los que llora a mares al cortar cebolla, no está de más que alguien te eche una mano y genere esa corriente con un abanico o artilugio similar. Igualmente, nos podría valer un ventilador, una solución más drástica pero efectiva.

6- Enciende la campana extractora

Si no cuentas con una ventana cerca o es un día de esos en los que no se mueve ni una gota de aire, también puedes conectar la campana extractora de tu cocina. Esta absorberá parte del gas irritante y evitará que entre en contacto con nuestros ojos.

7- Sustituye la cebolla por cebolleta o cebolla fresca

Si tus ojos son más sensibles de lo normal puede que ninguno de estos trucos te funcione del todo. En ese caso intenta utilizar variedades de cebolla más suave, como la cebolla fresca o cebolleta. En algunas recetas en las que solo necesites aportar un toque de cebolla, prueba a sustituirla por cebollino.

Gracias a estos trucos para no llorar con la cebolla no volveremos a sufrir más picor de ojos al preparar nuestros sofritos y ensaladas. ¿Cuál es tu truco para no llorar al cortar cebolla?

codigococina

¿Qué es cortar en juliana?

 

Cortar cebolla en juliana

La palabra «juliana» define una técnica culinaria consistente en cortar el alimento en tiras finas y alargadas. Estas suelen tener unos 5 o 6 cm de largo y 1 o 2 mm de ancho. Para lograr un corte tan fino es fundamental contar con buenas herramientas, como un cuchillo bien afilado y una tabla de cortar que sea estable.

El corte en juliana, junto con el brunoise, es uno de los procedimientos más practicados en cocina. Seguro que alguna vez has realizado la acción de cortar en juliana, aunque desconocieras el nombre de lo que estabas haciendo. Los alimentos que con más frecuencia nos piden cortar en juliana son las verduras y hortalizas, como la cebolla, el pimiento, el puerro, la zanahoria… No obstante, igualmente podemos realizar este corte a frutas y otros vegetales, como las setas.

El término «juliana» también puede hacer referencia a la sopa juliana, la cual se prepara a base de hortalizas cortadas de esta manera.

Y, ¿qué es cortar en juliana para la RAE? El diccionario de la Real Academia de la Lengua recoge este término culinario y lo define como:

La manera de cortar en tiras finas las verduras para ensaladas o guarnición de otros alimentos.

¿Cómo cortar en juliana?

  • En primer lugar, siempre utilizaremos un cuchillo bien afilado, preferiblemente de tamaño grande. También necesitaremos contar con una tabla de corte que permanezca estable sobre la mesa de trabajo, que no se mueva o balancee.
  • Lavamos bien el alimento, de manera que no presente ningún resto de tierra u otro tipo de suciedad.
  • Si tiene forma redondeada, asentamos el alimento sobre la tabla. Para ello cortamos un lateral del mismo y lo apoyamos sobre esa parte, que habrá quedado más plana.
  • Deslizamos el cuchillo suavemente sobre la verdura u hortaliza, realizando cortes longitudinales. El grosor del corte será más o menos fino en función de las necesidades de la receta que estemos preparando. Recuerda meter hacia dentro los dedos de la mano que sujeta el alimento. Esconde las yemas de los dedos y deja hacia fuera los nudillos. De esta manera evitaremos cortarnos.

¿Y por qué cortar en juliana?

La finalidad de cortar así los alimentos es que se cocinen de manera más rápida y uniforme, como ocurre en este delicioso salmón al horno con pimientos verdes.

También es necesario recurrir a este corte para dotar a los vegetales de una presentación más estética y elegante. ¿No son más bonitas las ensaladas y las guarniciones cuando sus ingredientes vienen cortados finamente y de manera homogénea? Echa un vistazo a esta ensalada murciana para comprobarlo. Además, este tipo de corte facilita que los sabores de los alimentos en crudo se mezclen y hace más agradable su degustación.

¿Sabías que…?
El corte en juliana es una técnica realmente antigua. La primera vez que encontramos una referencia escrita a este término es en el libro Le Cusinier Impérial, que data de 1806.

codigococina

¿Qué es cortar en brunoise?


Manzana y aguacate cortados en brunoise

¿A qué llamamos cortar en brunoise?

Cortar en brunoise significa cortar alimentos en dados pequeños de unos 2 milímetros de lado y, como tantos otros términos culinarios, es una palabra que viene del francés.

Es uno de los cortes que con más frecuencia se realiza en la cocina. Innumerables platos de la gastronomía española comienzan con una base de sofrito y, para elaborarlo, habremos de cortar previamente una serie de vegetales, que aportarán ese punto de sabor tan especial a la preparación.

Generalmente cortamos en brunoise las hortalizas y verduras: zanahoria, apio, puerro, calabacín, cebolla, pimiento… También podemos cortar frutas con esta técnica. Estos pequeños dados podrán verse o no en la preparación, es decir, los utilizaremos para guarniciones o también para realizar sofritos, por ejemplo.

Es importante cortar los vegetales de esta forma para que todos sean del mismo tamaño, así conseguiremos que su cocción sea uniforme. Por ejemplo, si los dados de verdura para realizar un sofrito son de diferente tamaño, corremos el riesgo de que los más pequeños  se nos quemen durante el pochado, mientras que los más grandes quizá queden crudos.

Además, una brunoise bien realizada siempre hace que nuestros platos sean más estéticos y la presentación sea más elegante. ¿A quién no le gusta disfrutar de un buen emplatado?

¿Cómo se corta en brunoise?

Para cortar un alimento en brunoise, utilizamos una tabla de cortar y un buen cuchillo afilado. La seguridad y la comodidad a la hora trabajar en cocina son muy importantes. Partiremos de una juliana gruesa. Es decir, primero cortaremos unos bastones, que luego giraremos 90º para hacer los dados.

Consejos para cortar en brunoise y otros tipos de corte

  • Cuando sujetes el alimento con la mano, dobla los dedos hacia dentro. Así será mucho más difícil que te cortes. Si no tienes mucha práctica, comienza cortando lentamente; ya le cogerás el ritmo.
  • Es fundamental que el cuchillo esté bien afilado. El corte será más limpio y, aunque parezca una contradicción, correrás menos riesgo de cortarte, pues la hoja del cuchillo no resbalará sobre el alimento.
  • Igualmente, utiliza un cuchillo del tamaño adecuado. Trabajarás más cómodamente.
  • Respecto a la tabla, procura reservar una en la que solo piques y trocees frutas, verduras y hortalizas. Nada de carne, pollo o pescado. Esto es porque las tablas de cortar acumulan gérmenes y bacterias que pueden producir una contaminación cruzada. Además, si la tabla es de silicona o madera de gran calidad, mejor. Evita las tablas de madera de baja calidad, pues son excesivamente porosas y acumulan mucha suciedad.
  • El tamaño de la tabla también debe ser el adecuado. Si es demasiado pequeña correrás el riesgo de cortarte y trabajarás de manera más incómoda. Vigila también que no esté alabeada y que se asiente bien sobre la mesa.

miércoles, 28 de julio de 2021

Leche de coco

 

La leche de coco es un ingrediente empleado en las cocinas de Asia y del Caribe. Se usa en la elaboración de todo tipo de platos, tanto salados como dulces.

Existen distintos tipos de leche de coco en el mercado y el principal elemento diferenciador es la cantidad de grasa que contienen. El modo de fabricación es miliar en todos los casos: partimos de pulpa de coco molida que sumergimos en agua (o en algunas ocasiones leche). Se remueve bien para extraer bien todo el sabor de la fibra y luego se escurre. A nivel doméstico lo podrías hacer con una batidora y luego escurriendo la pasta conseguida en una tela de quesero.

 

La clave está por lo tanto en la proporción de agua utilizada. Existen tres tipos de leche de coco:

 

La que podemos llamar leche de coco estándar, con una cantidad de grasa que está alrededor del 15% del volumen total. Es un producto por lo tanto bastante calórico pero muy aromático e ideal para usarlo en repostería, en la elaboración de helados, cócteles y para hacer maravillosos currys de influencia tailandesa o india.

 

Las leches de coco light o baja en calorías, que simplemente tienen una mayor proporción de agua y en las que el volumen de grasa está alrededor del 6% del total. Para elaborar esta leche, el producto suele esmerarse en utilizar cocos particularmente maduros y aromáticos para compensar la alta presencia de agua y evitar tener así un producto demasiado "aguado". Esta leche se puede usar igual que la normal y tendrá muchas menos calorías pero también menos aroma.


Finalmente, está la crema de coco, con gran contenido de grasa (hasta el 24% del volumen total). Es tan densa que se puede montar como si de nata se tratase, tanto a mano o mejor usando un sifón. Es una pequeña bomba calórica pero es una delicia. Se usa, como he dicho para hacer espumas y para hacer todo tipo de platos dulces y de repostería.

 

Acabemos diciendo que el agua de coco poco tiene que ver con la leche o la crema de coco. Se extrae del interior de cocos todavía no completamente maduros sin llegar a tocar la pulpa de los mismos. Es ligera, dulce y con muchas menos calorías pero indiscutiblemente tiene muchísimo menos sabor que la leche de coco.


cocinista.es/web

martes, 27 de julio de 2021

Recetas con bistec (TRUCOS Y CONSEJOS)

 

El bistec es el corte de filete de carne roja más populares en la cocina mexicana. Tanto así, que hay muchas formas de prepararlo, y también son muchos los ingredientes con los que se puede acompañar. Aquí te presentamos 22 recetas con bistec muy fáciles y rápidas. ¿Te animas?

Un poco de historia sobre el bistec

La historia del bistec tiene sus orígenes en el periodo de la Conquista de América, cuando los españoles viajaron en sus barcos llevaron consigo delgadas lonjas de carne que podían conservar en buen estado gracias a la sal.

Tiempo después, los españoles comenzaron a traer terneras vivas a tierras americanas. El consumo de carne roja era, y sigue siendo, base en su dieta tradicional, por lo que el consumo de carne roja se hizo muy popular en la Nueva España y el resto de América.

La cecina, carne salada y ahumada, fue la primera en consumirse. Sin embargo, las condiciones climatológicas y la carne fresca accesible durante todo el año permitieron que la carne se preparara a fuego lento sin la necesidad de que esta se secara, surgiendo, de este modo, el bistec y las recetas con bistec.

¿De dónde viene el nombre bistec?

Tanto los españoles carniceros, como los mexicanos, usaban el mismo lenguaje para denominar las distintas partes de la carne, como pescuezo, espaldilla, costillas o falda. Sin embargo, fue en México que surgió la palabra “bistec”, tomada del anglicismo “beefsteak”, que significa “trozo de carne de res”.

Cuando el ejército yankee invadió nuestro país en 1847, se encontraron con un universo gastronómico muy amplio y desconocido para ellos, poco tolerantes a las salsas picantes o al tradicional mole. Así que su dieta se basó, más que nada, en la carne asada, la cual pedían al grito de “beefsteak!” De ahí, el nombre se adoptó y adaptó al conocido “bistec”.

En otros países también existe una palabra para denominar el trozo de la carne de res, tal y como el italiano “bistecca”, o el  “bifteck” de Francia.


Curiosidades sobre la carne de res

  1. El costo de la carne de res aumenta en temporada de sequía, debido a la falta de pasto y, por tanto, poca comida para alimentar a un ganado numeroso.
  2. Las pinzas son mejores para comer carne de res que los tenedores, ya que al pincharla, esta va perdiendo su jugo y, por tanto, su sabor.
  3. Las guarniciones favoritas para acompañar un rico bistec son el puré de papa y la crema de espinacas.
  4. Los filetes más gruesos son los que requieren menos calor, ya que al cocinar un bistec más grueso a fuego alto hará que el exterior se queme mucho antes de que el interior se haya cocinado lo suficiente.
  5. Expertos recomiendan dejar reposar la carne antes de servirla, esto ayudará a que los jugos de la carne se retraigan y permanezcan dentro de la carne y no en el plato.

  • Es rica magnesio, que ayuda a sintetizar las proteínas, dando fuerza a los músculos y mejora el proceso de metabolización de la insulina.
  • Contiene zinc, el cual posee propiedades antioxidantes que contribuyen a la aceleración de síntesis de las proteínas y al crecimiento de los músculos.
  • Posee vitamina B12, que juega un papel importante en la producción de células rojas en la sangre.
  • Es una fuente rica de potasio, importante para el buen funcionamiento del organismo y formación de músculos.
  • Tiene un alto contenido de hierro, que ayuda a la creación, desarrollo y maduración de los glóbulos rojos en la sangre.
  • Su contenido en vitamina B6 contribuye a la mejora del sistema inmunitario y acelera el metabolismo.
  • El ácido linoléico de la carne de res favorece la recuperación de los tejidos del cuerpo provocados por una actividad física intensa.
  • Contiene alanina, sustancia que se ocupa de producir azúcar a partir de la proteína y obtener energía.
  • Su cartinina ayuda a metabolizar la grasa y aumentar la producción de aminoácidos de cadena ramificada, ideal para deportistas.
  • La sarcosina de la carne de res es un elemento esencial para el adecuado desarrollo de los músculos y que estos se mantengan sanos.

martes, 20 de julio de 2021

Cómo cocer huevos duros

 

Ingredientes

  • huevos frescos

  • Agua, sal y un chorrito de vinagre

Cómo cocer huevos.

El rechuconsejo de hoy parece muy sencillo pero no lo es, se puede meter la pata fácilmente si no sigues unas pautas.

Hay una serie de normas que debemos seguir para que os queden perfectos.

Me refiero a evitar una yema verdosa o descentrada, que sea muy difícil pelar el huevo porque la cáscara está pegada a la clara, porque flotan los huevos, qué tipo de huevo debemos utilizar… todos estos problemas no te volverán a suceder, te lo aseguro.

Es fácil pasarse o quedarse corto en la cocción, ¿Cuál es la mejor forma de cocer un huevo?¿Cuánto tiempo debemos cocer un huevo duro para que quede perfecto? ¿Qué debemos hacer para que no se rompa la cáscara? ¿A qué temperatura debemos cocer el huevo?

Para conseguir el huevo duro perfecto debe reunir las siguientes características: la cáscara no debe estar rota ni pegada a la clara, debe poder pelarse fácilmente, la clara debe ser blanca y compacta, la yema cocida pero jugosa sin ese color verde que indica que nos hemos pasado de tiempo.

Ya en otro post tenemos cómo hacer huevo escalfado o huevo poché, un clásico en muchas recetas del blog.

Y desde luego unas cuantas recetas con huevos cocidos rellenos, desde los clásicos huevos rellenos de atún a los huevos rellenos de ensaladilla.

¿Os interesa? Pues seguid leyendo y nos os perdáis el vídeo que os presento a continuación. ¿Cómo evitar que la cáscara del huevo se rompa al cocerla?¿Cómo conseguir una yema centrada?

  1. Lo principal, usa huevos frescos. Cuando los huevos llevan ya tiempo en casa (no digo que hayan caducado) estos se deshidratan y la cámara de aire que contienen en su interior aumenta de tamaño.

  2. Por eso cuando un huevo no es fresco suelen flotar cuando se introducen en la cazuela. Lo que hace que el huevo baile con el agua caliente y se rompa.

  3. Es conveniente sacar los huevos de la nevera un tiempo antes de cocerlos, que estén a temperatura ambiente. Con una hora antes es suficiente.

  4. La cazuela donde vayamos a cocer los huevos debe estar llena de agua, lo suficiente para que los cubra completamente.

  5. Cuando los huevos no son frescos la yema se reparte de forma desigual en el interior del huevo, quedando descentrada. No hay problema con esto, pues la yema estará perfecta para consumir, pero no será lo mejor para que la yema se separe de la clara al cortarlo.

  6. El truco de un pellizco de sal y un chorrito de vinagre de vino funciona. Así conseguiremos que el vinagre que hemos añadido al agua facilitará la coagulación de las proteínas del huevo.

  7. Esto sellará rápidamente la grieta formada en la cáscara y evitará la salida del huevo hacia el agua.

Tiempos de cocción del huevo duro y temperatura

  1. Existen dos posibilidades, o bien introducir el huevo cuando el agua está fría o bien hacerlo cuando está hirviendo. En este último caso es conveniente dejarlo 2 minutos más que cuando los introducimos con el agua fría.

  2. Una vez el agua está hirviendo debemos dejarlo entre 11-12 minutos dependiendo del tamaño del huevo o el número de los que estemos cociendo.

  3. Si lo dejamos más tiempo del debido nos quedará un huevo un poco gomoso, con una clara de olor desagradable y una yema con tonos grisáceos o verdosos. Esto es debido a que las proteínas de la clara contienen átomos de azufre. Si la cocción es excesiva, se libera sulfuro de hidrógeno, un gas que aporta un desagradable olor al huevo (como a podrido) y un color verdoso a la yema. Se puede comer, pero su aspecto no será el mejor del mundo.

  4. La clara solidifica a 62º C y la yema a 68º C, de manera perfecta el huevo se debería cocer un poco más de 10 minutos a 69º C, dependiendo del tamaño del huevo y de la temperatura inicial de este.

  5. Cómo en casa es complicado ser tan exactos, el agua deberá estar a unos 100º C que es cuando empieza a burbujear, agua hirviendo, y tendremos un huevo cocido a partir de los 11 minutos. También depende de los gustos de casa y de vuestra vitro, placa de inducción o fuego.

Tres tipos de huevos cocidos

  • Huevo pasado por agua: como sabes, el huevo pasado por agua tiene la yema líquida y la clara poco cuajada (semilíquida). El tiempo de cocción para lograrlo es de 3-4 minutos.

  • Huevo mollet o mullido: recibe este nombre el huevo que tiene la clara cuajada y la yema algo líquida. Para conseguirlo, la cocción debe durar 5 minutos.

  • Huevo cocido: un huevo cocido correctamente debe tener la clara blanca y compacta y la yema cuajada, sin colores grisáceos o verdosos. Para conseguirlo, el tiempo de cocción debe ser de 10-12 minutos.

Con todos estos rechuconsejos y vuestra experiencia estoy seguro que encontraréis el punto para justo para conseguir vuestro huevo perfecto. El que se ajuste más a vuestros gustos.


Por Alfonso López - recetasderechupete